Entrevista a Ariel Lavigna

Después de su paso por Abbey Road entrevistamos a Ariel Lavigna, profesor en nuestra institución y reconocido Ingeniero en Sonido especializado en mezcla.

Su reconocida trayectoria lo ha llevado a trabajar con grandes artistas como Pedro Aznar, Bob Telson & Isabel de Sebastián, Rubén Blades, Charly García, Dino Saluzzi Group (ECM Records), Mercedes Sosa (incluídos los discos CANTORA 1 y 2), David Murray, Emir Kusturica & The Non Smoking Orchestra, Luis Salinas, La Triple Nelson (Uruguay), Miguel Poveda (España), Pierrot Lunaire Ensemble (Austria), Rodolfo Mederos, etc.
Trabaja en forma freelance en estudios de todo el mundo, y dirige su propio estudio de mezcla “Nomade Mix”, en Buenos Aires. Fue distinguido con el Premio Gardel a la Mejor Ingeniería de grabación en los años2006, 2008, 2009 y 2011, también fue nominado para el mismo premio en el 2007,y varias veces a los Latin Grammy Awards. En el año 2011
participó del disco “Deja la vida volar – en Gira” de Mercedes Sosa que fue premiado con un Latin Grammy.
Hace solo unos meses estuvo a cargo de la grabación del último disco de Pedro Aznar “Ahora”, en el que realizaron grabaciones en el mítico y prestigioso estudio Abbey Road.

La primera pregunta casi obligada,… ¿Qué se siente trabajar puertas adentro de Abbey Road?
Y…Abbey Road es un clásico, es el lugar donde se registró gran parte de la historia de la música, que es la base de lo que hoy escuchamos. Eso lo hace tremendamente único, y aparte de eso es un mega estudio típico, podríamos decir. Trabajar ahí, es en parte, casi como en cualquier otro estudio grande, pero a la vez, hay muchas diferencias.

Mas allá de la mística ¿Qué cosas te sorprendieron del lugar?
El acceso a la tecnología es directo, me refiero a equipos, nuevos o viejos, que acá no hay, o en algún caso son muy contados. En Argentina hay estudios bien equipados, pero no hay un estudio como éste. Se suman muchas cosas, la acústica, el diseño de confort sonoro y humano, la “escuela de audio”.

Otra cosa indiscutible es la organización de las personas que trabajan ahí. Durante la grabación el operador de Pro Tools tenía el manejo del sistema en una mesa, pero cuando comenzamos a mezclar, necesitábamos el control cerca de la consola. En ese momento apareció una persona de mantenimiento e instaló en 2 min un monitor y teclado en ese lugar. Y luego trajo algunos equipos en rack pedidos expresamente, para que el asistente los pusiera en una patchera lateral. Eran unos EQ EMI TG y otros.
No dejan las cosas libradas al azar, cada cosa en el estudio tiene un por qué y seguramente está optimizada por los años de experiencia.
Para el caso de “Ahora”, pedimos Pro Tools 10, ya que veníamos trabajando en esa plataforma desde Buenos Aires. Nos pusieron un sistema tremendo con 8 interfaces Prism Audio y nos preguntaron si teníamos otra preferencia!!!

¿Por qué se tomó la decisión de grabar en este estudio? ¿ya habías tenido la oportunidad de hacerlo antes?
Un día Pedro me dijo que le gustaba la idea de volver a ir a Abbey Road para grabar las cuerdas del disco. El ya había ido antes, pero en aquellas oportunidades la dirección la hizo Chris Cameron, y él quería hacerlo. Entonces le dije que me parecía que se justificaba toda una movida así si él dirigía y entonces sí, realmente, iba a significar algo especial, y que si era así yo lo iba a acompañar en todo.

La experiencia fue muy enriquecedora para nosotros. El disco se terminó en Metropolis, de la mano de Tony Cousins. Yo ya había trabajado con él anteriormente, y como quedé muy satisfecho con los resultados, se lo presenté a Pedro.
El 80% del disco llegó a Londres mezclado, faltaban los 3 temas que iban a sumar las cuerdas y el mastering

¿Podrías identificar algunos momentos de tu camino profesional que te resulten inolvidables?
Claramente, mis primeras grabaciones en ION y varios años después en El Pie. Luego varios estudios más en muchos lugares distintos, de los que recuerdo la sensación de entrar por la puerta del control y tantas situaciones de trabajo.

La primera vez en Metropolis, Londres. Caminar por los largos pasillos de Abbey Road.
Todos esos momentos geniales, con artistas o productores a los que quiero y admiro. Todos esos lugares significaron un paso importante para esos discos y un arsenal de experiencias y recuerdos hermosos para mí.

¿Te acordas cuando decidiste dedicarte a esto y porque?
Siempre quise. Desde los 10 años quería ser ingeniero electrónico, a los 13 empecé a tocar la batería, y en el secundario ya grababa con mis amigos. Con uno de ellos, Guido, nos incentivamos para ir a EE.UU, luego él se dedicó a la arquitectura, y mi me llamaron todo el cuatrimestre cuando pasaban lista en la UBA sin respuesta, jaja. A los 19 me fui a vivir a Chile porque tenían una carrera de Ingeniería en Sonido. Desde ahí nunca paré.

¿Qué consejo le darías a aquellos que recién empiezan?
Yo aprendo todo el tiempo, de todo y todos. Trato de no repetirme demasiado, sobre todo cuando algo no me mueve. Si se quieren dedicar a esto tienen que pensar que manejamos máquinas, pero trabajamos con música. El origen de lo que hacemos es la música, el lenguaje en el estudio es la música y la finalidad es la música. Hay que ser muy curioso, dispuesto y hay que dejarse guiar por la intuición para saber cuándo romper las reglas. No es sólo un trabajo, es una forma de vivir que no es precisamente fácil, pero lo es si hay una fuerte vocación. Y la educación formal es esencial para avanzar.

Ariel en Abbey Road

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